Nuestro arte se compone de varias dimensiones, las cuales necesitan desenvolverse en las condiciones materiales, climatologicas y subjetivas adecuadas a su buena expresion y desarrollo, todas ellas puestas a lograr nuestros fines: afectar a otros/as , movilizar sensaciones, sensibilidades , compartir otros modos de habitar el mundo, facilitar el encuentro a traves de la metafora, embellecer el mundo compartiendo nuestra poetica de actuacion.
Nosotras, las estatuas vivientes, venimos interpelando la dinámica del diseño urbanístico de este sistema, instalandonos en los espacios públicos para expresarnos , irrumpimos en ellos sorprendiendo a la gente en su vida cotidiana , con una propuesta simple , un truco , una ficción : les invitamos a jugar , les abrimos la puerta del teatro sin pedir permiso mas que a su sensibilidad y a su disfrute.
Es asi que es la gente, las y los espectadores quienes deciden consagrarnos , quienes se suman a esta composición conjunta donde invitamos al otro/otra a ser parte. Porque todo lo que buscamos es este encuentro.
Hacemos esto por amor , sí. Ese amor que recibimos dejamos a la voluntad de cada quien que le añada el sentido de retribución material, sin obligación de aportar, incorporamos esta necesidad de seguir existiendo materialmente y colocamos en nuestra escenografia una urna, a la cual preferimos seguir nombrando como “gorra” , para conservar la significación de su origen , de otras artes escénicas donde este objeto cumple su rol de vestuario y luego de recaudar los aportes economicos
Es asi que la gorra tiene su origen y su lugar en nuestro arte y es el simbolo de la resistencia a su privatización , a que solo puedan disfrutar quienes tengan el dinero suficiente para ello: a cada quien según su necesidad, de cada quien según su posibilidad, , de este modo facilitamos la accesibilidad a todas las personas, a todo nuestro pueblo
Nuestro arte es amor y también es trabajo : un trabajo que va a contramano de este sistema, deambulando por allí donde la gente anda intentando subsistir, vendiendo algo , circulando hacia su lugar de trabajo, turisteando, recreándose en un mate compartido, jugando con su familia en una plaza, viviendo la vida. Va en contramano del capitalismo porque no se encierra , no cobra entrada no pide permiso: sólo coloca una gorra por si alguien se siente interpelado en la necesidad de existir en un mundo con arte. Es asi que recibimos esa retribución económica, es la/ el espectador/a quien sanciona nuestra labor y nos otorga el certificado de laburantes.
La gorra no es solo un objeto escénico: es el símbolo de la lucha que llevamos por llevar nuestro arte a todas partes. es la razón por la cual cada año que pasa se intensifican a nivel mundial las burocracias para impedirnos trabajar, criminalizar nuestro arte y clasifica como delito nuestra labor , la cual pareciera que atenta contra el diagrama exclusión que impone el capitalismo , donde los espacios públicos sólo deben servir para los flujos de la mercancía, circular ordenadamente desde el trabajo a la casa, circular para comprar y vender en comercios privados. circular sin detenerse , sin descansar.
Por eso decimos : la gorra es de las y los artistas. La gorra es nuestra.
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